dejar pasar? Él, tu padre, lo conozco... si lo reta a duelo, ¿estará bien eso? ¿Eh?
—¡Ay, déjame en paz! ¿Por qué te has metido? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Quién te lo ha pedido? —gritó Natasha, incorporándose en el sofá y mirando con malicia a María Dmítrievna.
—Pero ¿qué querías? —gritó María Dmítrievna, volviéndose a enojar—. ¿Estabas acaso bajo llave? ¿Quién le impedía venir a la casa? ¿Para qué raptarte como si fueras una gitana cantante?… Pues bien, si te hubiera raptado… ¿crees que no lo habrían encontrado? ¿Tu padre, o tu hermano, o tu prometido? ¡Y él es un bribón, un infeliz!, ¡eso es un hecho!
—¡Él es mejor que cualquiera de ustedes! —exclamó Natasha levantándose—. Si ustedes no se hubieran metido… ¡Ay, Dios mío! ¿Qué es todo esto? ¿Qué es? Sonia, ¿por qué?… ¡Vete!
Y