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nydus/War and PeacePublic
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Segundo epílogo

como por ejemplo todos aquellos que llevaron a los ejércitos franceses a Rusia, se generaliza en un solo acontecimiento de acuerdo con el resultado producido por esa serie de acontecimientos, y, en correspondencia con esta generalización, toda la serie de órdenes se generaliza también en una única expresión de voluntad.

Decimos que Napoleón deseaba invadir Rusia y la invadió. En realidad, en toda la actividad de Napoleón no hallamos jamás nada que se asemeje a la expresión de ese deseo, sino que encontramos una serie de órdenes, o expresiones de su voluntad, orientadas de un modo muy diverso e indefinido. Entre una larga serie de órdenes no ejecutadas de Napoleón, una serie, la de la campaña de 1812, se llevó a cabo; no porque esas órdenes difirieran en algo de las otras órdenes no ejecutadas, sino porque coincidieron con el curso de los acontecimientos que condujeron al ejército francés a Rusia; del mismo modo que, al estarcir, tal o cual figura aparece no porque el color se aplicara desde este lado o de aquel modo, sino porque se aplicó desde todos los lados sobre la figura recortada en la plantilla.

De modo que, examinando la relación en el tiempo de las órdenes con los acontecimientos, hallamos que una orden nunca puede ser la causa del acontecimiento, sino que existe cierta dependencia definida entre ambos.

Para comprender en qué consiste esta dependencia, es necesario restituir otra condición omitida de todo mandato que no procede de la Divinidad sino de un hombre, a saber, que el hombre que da la orden toma parte él mismo en el acontecimiento.

Esta relación del comandante con aquellos a quienes manda es precisamente lo que se llama poder. Dicha relación consiste en lo siguiente:

Para la

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