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nydus/War and PeacePublic
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Parte II

con la noticia de una victoria y el general Bennigsen, con la esperanza de recibir de Petersburgo el puesto de comandante en jefe como recompensa por su victoria, no le cede el mando del ejército al general Buxhöwden.

Durante este interregno comenzamos una serie de maniobras muy original e interesante. Nuestro objetivo ya no es, como debiera ser, evitar o atacar al enemigo, sino únicamente evitar al general Buxhöwden, quien por derecho de antigüedad debiera ser nuestro jefe. Tan enérgicamente perseguimos este propósito que, tras cruzar un río intransitable, quemamos los puentes para separarnos de nuestro enemigo, que en ese momento no es Bonaparte, sino Buxhöwden.

El general Buxhöwden estuvo a punto de ser atacado y capturado por una fuerza enemiga superior como resultado de una de estas maniobras que nos permitieron escapar de él. Buxhöwden nos persigue; nosotros huimos. Apenas cruza a nuestro lado del río, volvemos a cruzar al otro.

Por fin nuestro enemigo, Buxhöwden, nos alcanza y ataca. Ambos generales se enojan, y el resultado es un desafío por parte de Buxhöwden y un ataque epiléptico por la de Bennigsen. Pero en el momento crítico regresa el correo que llevó a San Petersburgo la noticia de nuestra victoria en Pultúsk, trayendo nuestro nombramiento como comandante en jefe, y nuestro primer rival, Buxhöwden, queda vencido; ya podemos centrar nuestros pensamientos en el segundo, Bonaparte.

Pero, según resulta, justamente en ese momento surge ante nosotros un tercer enemigo —a saber, ¡los ortodoxos soldados rusos, que exigen a gritos pan, carne, bizcochos, forraje y de todo! Los almacenes están vacíos, los caminos intransitables. Los ortodoxos empiezan a saquear, y de un modo del que nuestra última campaña no puede darte

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