la tentación de preguntarle a Kutúzov, que iba sentado en silencio a su lado, qué opinaba de la batalla del día siguiente.
Kutúzov miró severamente a su ayudante y, tras una pausa, respondió:
«Pienso que la batalla estará perdida, y así se lo dije al conde Tolstói y le pedí que se lo dijera al emperador. ¿Qué cree usted que respondió? “¡Pero, querido general, estoy ocupado con el arroz y las chuletas, ocúpese usted mismo de los asuntos militares!” Sí... ¡Esa fue la respuesta que obtuve!».
XII
Poco después de las nueve de esa noche, Weyrother se dirigió con sus planes al cuartel general de Kutúzov, donde iba a celebrarse el consejo de guerra. Todos los comandantes de columna habían sido convocados a la residencia del comandante en jefe y, con la excepción del príncipe Bagratión, quien rehusó asistir, se