abonados, los terminales se distribuyen en varios cuadros de distribución, cada uno con 80 a 100 terminales, y atendidos por un operador, por lo general una muchacha.
Cuando un abonado desea comunicarse con otro, o bien gira la manivela de un generador magnetoeléctrico, lo que hace que una tablilla caiga y deje ver su número en la central, o simplemente pulsa una tecla que acciona un relé en la central y enciende una diminuta bombilla eléctrica.
La operadora, al ver la señal, conecta su teléfono al circuito del abonado y pregunta el número deseado. Una vez dado este, llama al otro abonado y conecta ambos circuitos mediante un cordón de hilo aislado que tiene una clavija en cada extremo para encajar en las tomas de «jack» de los terminales de la centralita.
Los dos abonados están ahora en comunicación.