A una abrazadera está abulonado el «pie de biela» (o extremo grande) de la barra del excéntrico, la cual se conecta por su otro extremo con la barra de la válvula. Las abrazaderas son semicirculares y se mantienen unidas mediante pernos resistentes, B B, que pasan a través de orejetas, o engrosamientos en los extremos de los semicírculos. La excéntrica tiene una ranura profunda en todo su contorno, por la cual se deslizan las abrazaderas. La «excentricidad» o «carrera» de un excéntrico es la distancia entre C2, el centro del eje, y C1, el centro de la excéntrica. La carrera debe ser igual a la mitad de la distancia que la válvula corredera ha de recorrer sobre las lumbreras de vapor. Una cuña o chaveta de acero cónica, K, incrustada mitad en el excéntrico y mitad en una ranura del eje, mantiene el excéntrico firme y evita que resbale. Algunas excéntricas están hechas en dos partes, unidas por pernos, para poder retirarlas fácilmente sin desmontar el eje.
El excéntrico no es en principio más que un botón de manivela tan exagerado que resulta más grande que el eje de la manivela. Su conveniencia radica en el hecho de que puede montarse en cualquier punto de un eje, mientras que una manivela solo puede situarse en un extremo, si no se trata en realidad de una curva en forma de V en el propio eje —en cuyo caso su posición es por supuesto permanente.
REGULACIÓN DE LA VÉLVULA DE CORREDERA Y DEL EXCÉNTRICO.
El tema de la regulación de válvulas es tan extenso que una exposición completa podría fatigar al lector, aun si el espacio