vuelta cierra el grifo.
Su lugar ha sido ocupado por la llave de rosca. En la Fig. 181 se muestra un modelo muy común y eficaz.
La válvula V, con un revestimiento de caucho, cuero u otra sustancia suficientemente elástica, está fijada a un pasador, C, que sobresale hacia arriba en el husillo A del grifo. Este husillo tiene una rosca que engrana con un collar, B.
Cuando se gira el husillo, este sube o baja, permitiendo que la válvula se separe de su asiento, V S, o forzándola a descender sobre él. Un prensaestopas P en el cuello de B impide el paso del agua alrededor del husillo.
Abrir o cerrar el grifo por completo requiere varias vueltas, las cuales no se pueden hacer con la rapidez suficiente como para producir un «golpe de ariete» en las tuberías al detener repentinamente el flujo. El lector comprenderá fácilmente que, si el agua que fluye a una velocidad de varias millas por hora se frena bruscamente, el impacto sobre las tuberías que la transportan debe de ser muy fuerte.
EL GRIFO DE FLOTADOR se utiliza para alimentar automáticamente de agua un depósito y evitar que esta suba demasiado en el mismo (Fig. 182). El agua entra en el depósito a través de una válvula, la cual se abre y se cierra mediante un émbolo revestido de caucho. El extremo inferior del émbolo está achatado y tiene un orificio rectangular cortado en él. A través de este pasa una palanca, L, fijada por un extremo a una esfera de cobre hueca y articulada por el otro en la carcasa de la válvula. Dicha carcasa no es completamente circular en