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nydus/The Jewish StatePublic
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Nuestra transmigración

las calles de una ciudad:

"Quien esté dispuesto a aguantar todo el día el terrible frío del invierno, el calor atormentador del verano, en un pabellón de hierro expuesto por todos lados, para dirigirse allí a cada transeúnte y ofrecerle artículos de fantasía, o pescado, o fruta, recibirá dos florines, cuatro francos o algo similar."

¿Cuántas personas irían al salón? ¿Cuántos días resistirían cuando el hambre los condujera hasta allí? ¿Y si resistían, qué energía desplegarían al intentar persuadir a los transeúntes para que compraran pescado, fruta y artículos de fantasía?

Lo acometeremos de un modo diferente. En los lugares donde el comercio es activo, y estos lugares los descubriremos con mayor facilidad, puesto que nosotros mismos dirigimos el comercio hacia donde queremos, en estos lugares construiremos grandes salas y las llamaremos mercados.

Podrían estos salones estar peor construidos y ser más insalubres que los antes mencionados, y sin embargo la gente acudiría en masa hacia ellos. Pero haremos nuestros mejores esfuerzos, y los construiremos mejor, y los haremos más hermosos que los primeros.

Y el pueblo, a quien no habíamos prometido nada, porque no podemos prometer nada sin engañarle, esos excelentes y astutos hombres de negocios crearán alegremente el más activo intercambio comercial.

  • Incitarán a los compradores incansablemente;
  • se mantendrán de pie, y apenas pensarán en la fatiga.
  • Se apresurarán a salir al alba, para ser los primeros en el lugar;
  • formarán uniones, cárteles, cualquier cosa para continuar ganándose el pan sin perturbaciones.
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