Lo que es impracticable o imposible mediante la simple argumentación eliminará esta duda de las mentes de los hombres inteligentes. Lo que es impracticable o imposible de lograr a pequeña escala, no necesariamente tiene que serlo a una mayor. Una pequeña empresa puede resultar en pérdidas bajo las mismas condiciones que harían rentable a una grande. Un arroyo ni siquiera puede ser navegado por botes, pero el río hacia el cual fluye transporta majestuosos buques de hierro.
Ningún ser humano es lo suficientemente rico o poderoso como para trasladar a una nación de una morada a otra. Solo una idea puede lograr eso, y esta idea de un Estado puede tener el poder necesario para hacerlo. Los judíos han soñado este sueño real a lo largo de las largas noches de su historia. «El año próximo en Jerusalén» es nuestra vieja frase. Ahora se trata de demostrar que el sueño puede convertirse en una realidad viva.
Para ello, muchas nociones viejas, superadas, confusas y limitadas deben ser primero borradas por completo de la mente de los hombres.
Las mentes obtusantes podrían, por ejemplo, imaginar que este éxodo sería desde las regiones civilizadas hacia el desierto. No es el caso. Se llevará a cabo en medio de la civilización.
- No hemos de retroceder a una etapa inferior, ascenderemos a una superior.
- No habitaremos en chozas de barro; edificaremos casas nuevas, más hermosas y modernas, y las poseeremos con seguridad.
- No perderemos nuestras posesiones adquiridas; las materializaremos.
- No renunciaremos a nuestros derechos bien ganados sino a cambio de otros mejores.
- No sacrificaremos nuestras amadas costumbres; las volveremos a encontrar.
- No abandonaremos nuestro viejo hogar antes de que el nuevo esté preparado para nosotros.