en nuestro tiempo tantos años como los que antiguamente exigía siglos; América ofrece ejemplos infinitos de esto. La distancia ha dejado de ser un obstáculo.
El espíritu de nuestra época ha reunido fabulosos tesoros en su depósito. Todos los días aumenta esta riqueza. Cien mil cabezas se ocupan de especulaciones e investigaciones en todos los puntos del globo, y lo que cualquiera descubre pertenece al momento siguiente a todo el mundo.
Nosotros mismos aplicaremos y llevaremos a cabo cada nuevo intento en nuestra tierra judía; y así como introduciremos la jornada de siete horas como un experimento para el bien de la humanidad, así procederemos en todo lo demás con ese mismo espíritu humano, haciendo de la nueva tierra una tierra de experimentos y un Estado modelo.
Tras la marcha de los judíos, las empresas que habían creado permanecerán allí donde se encontraban originalmente. Y el espíritu de empresa judío ni siquiera fracasará allí donde la gente lo acoja.
Pues los capitalistas judíos se alegrarán de invertir sus fondos allí donde conocen las condiciones del entorno. Y mientras que el dinero judío actualmente es enviado fuera de los países a causa de las persecuciones existentes, y se hunde en empresas extranjeras de lo más distante, volverá a fluir como consecuencia de esta solución pacífica, y contribuirá al mayor progreso de los países que los judíos han abandonado.