Se ofrecerán oraciones por el éxito de nuestra obra tanto en templos como en iglesias; pues traerá alivio de una antigua carga, que todos han sufrido.
Pero primero debemos llevar la ilustración a la mente de los hombres. La idea debe abrirse camino hasta los agujeros más lejanos y miserables donde habita nuestra gente. Despertarán de su sombrío cavilar, porque a sus vidas llegará un nuevo significado. Cada hombre solo necesita pensar en sí mismo, y el movimiento asumirá proporciones vastas.
¿Y qué gloria aguarda a aquellos que luchan desinteresadamente por la causa!
Por lo tanto, creo que surgirá una generación prodigiosa de judíos. Los macabeos volverán a levantarse.
Permítanme repetir una vez más mis palabras iniciales: Los judíos que deseen un Estado lo tendrán.
Por fin viviremos como hombres libres en nuestra propia tierra, y moriremos en paz en nuestros propios hogares.
El mundo será libertado por nuestra libertad, ennoblecido por nuestra riqueza, engrandecido por nuestra grandeza.
Y cuanto intentemos allí lograr para nuestro propio bienestar, redundará de manera potente y beneficiosa en pro de la humanidad.