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nydus/The Pursuit of GodPublic
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IX. Mansedumbre y descanso

susceptible honor de la mala opinión de amigos y enemigos, nunca dejará descansar a la mente. Continúe esta lucha a lo largo de los años y la carga se volverá intolerable. Sin embargo, los hijos de la tierra llevan esta carga continuamente, desafiando cada palabra dicha en su contra, encogiéndose ante cada crítica, sufriendo por cada desdén imaginado, dando vueltas sin dormir si se prefiere a otro antes que a ellos.

Una carga como esta no es necesario llevarla. Jesús nos llama a Su descanso, y la mansedumbre es Su método.

Al hombre manso no le importa en absoluto quién es mayor que él, pues hace mucho tiempo que decidió que la estima del mundo no vale el esfuerzo. Desarrolla hacia sí mismo un sentido del humor bondadoso y aprende a decir:

«¿Vaya, así que te han pasado por alto? ¿Han puesto a otro antes que ti? ¿Han susurrado que después de todo no eres gran cosa? ¿Y ahora te sientes herido porque el mundo está diciendo de ti las mismas cosas que tú has estado diciendo de ti mismo? Ayer mismo le decías a Dios que no eras nada, un mero gusano del polvo. ¿Dónde está tu coherencia? Vamos, humíllate y deja de importarte lo que piensen los hombres».

El hombre manso no es un ratón humano afligido por un sentimiento de inferioridad. Más bien, en su vida moral puede ser tan audaz como un león y tan fuerte como Sansón; pero ha dejado de engañarse acerca de sí mismo. Ha aceptado la estimación que Dios hace de su propia vida. * Sabe que es tan débil e indefenso como Dios ha declarado que es, pero paradójicamente, sabe al mismo tiempo que, ante los ojos de Dios, tiene más importancia que los

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