La voz hablada
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
Un hombre sencillo e inteligente, sin instrucción en las verdades del cristianismo, al tropezar con este texto, probablemente concluiría que Juan tenía la intención de enseñar que es la naturaleza de Dios hablar, comunicar Sus pensamientos a los demás. Y tendría razón. Una palabra es un medio por el cual se expresan los pensamientos, y la aplicación del término al Hijo Eterno nos lleva a creer que la autoexpresión es inherente a la Divinidad, que Dios busca por siempre expresarse a sí toda Su creación. Toda la Biblia respalda esta idea. Dios está hablando. No Dios habló, sino Dios está hablando. Es por Su naturaleza continuamente articulado. Llena el mundo con Su Voz hablada.
Una de las grandes realidades con las que tenemos que lidiar es la Voz de Dios en Su mundo. La cosmogonía más breve y única satisfactoria es esta: «Él habló y fue hecho». El porqué de la ley natural es la Voz viva de Dios inmanente en Su creación. Y esta palabra de Dios que trajo a la existencia a todos los mundos no puede entenderse como la Biblia, pues no es en absoluto una palabra escrita o impresa, sino la expresión de la voluntad de Dios pronunciada en la estructura de todas las cosas. Esta palabra de Dios es el aliento de Dios que llena el mundo de potencialidad viva. La Voz de Dios es la fuerza más poderosa en la