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nydus/The Pursuit of GodPublic
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El sacramento de la vida

Nuevamente, esto no significa que cada hombre sea tan útil como cualquier otro hombre. Los dones difieren en el cuerpo de Cristo. Un Billy Bray no ha de compararse con un Lutero o un Wesley en cuanto a su utilidad pura para la Iglesia y para el mundo; pero el servicio del hermano menos dotado es tan puro como el del más dotado, y Dios acepta a ambos con igual agrado.

El «laico» nunca debe pensar que su modesta tarea es inferior a la de su ministro.

Quédese cada hombre en el llamado en el que fue llamado y su obra será tan sagrada como la obra del ministerio.

No es lo que un hombre hace lo que determina si su obra es sagrada o secular, es por qué lo hace. El motivo lo es todo.

Santifique el hombre al Señor Dios en su corazón y a partir de entonces no podrá realizar ningún acto común. Todo lo que hace es bueno y aceptable a Dios por Jesucristo.

Para tal hombre, la vida misma será sacramental y el mundo entero un santuario. Toda su vida será una ministración sacerdotal.

Mientras desempeña su tarea, por más simple que sea, oirá la voz de los serafines que dicen: «Santo, Santo, Santo, es el Señor de los ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria».

Señor, quisiera confiar en Ti por completo; quisiera ser enteramente Tuyo; quisiera exaltarte por sobre todas las cosas. Deseo no sentir que poseo nada fuera de Ti. Quiero ser constantemente consciente de Tu Presencia que me cubre y escuchar Tu voz que habla. Anhelo vivir en la pacífica sinceridad del corazón. Quiero vivir tan plenamente en el Espíritu que todo mi pensamiento sea como incienso fragante que asciende hacia Ti y que cada acto de mi vida

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