pensamientos más secretos.
¿Por qué algunas personas «encuentran» a Dios de una manera que otras no?
¿Por qué Dios manifiesta Su Presencia a unos y deja que multitudes de otros batallen en la penumbra de una experiencia cristiana imperfecta?
Por supuesto, la voluntad de Dios es la misma para todos. No tiene favoritos dentro de Su familia. Todo lo que alguna vez ha hecho por cualquiera de Sus hijos, lo hará por todos Sus hijos. La diferencia no está en Dios, sino en nosotros.
Elija al azar una veintena de grandes santos cuyas vidas y testimonios sean ampliamente conocidos. Que sean personajes bíblicos o cristianos bien conocidos de los tiempos posteriores a la Biblia. Le llamará la atención instantáneamente el hecho de que los santos no eran iguales. A veces las diferencias eran tan grandes que resultaban francamente llamativas. Cuán diferente fue, por ejemplo, Moisés de Isaías; cuán diferente fue Elías de David; cuán desemejantes el uno del otro fueron Juan y Pablo, San Francisco y Lutero, Finney y Tomás de Kempis. Las diferencias son tan