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nydus/The Pursuit of GodPublic
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I. En pos de Dios con todas las fuerzas

almas. Hemos caído en las redes de una lógica espuria que insiste en que, si ya le hemos encontrado, no necesitamos buscarle más. Esto se nos presenta como la última palabra en ortodoxia, y se da por sentado que ningún cristiano instruido en la Biblia creyó jamás lo contrario. Así, todo el testimonio de la Iglesia que adora, busca y canta sobre ese tema queda tajantemente descartado. La teología del corazón y de la experiencia de un gran ejército de santos fragantes es rechazada en favor de una interpretación autosuficiente de las Escrituras que ciertamente les habría sonado extraña a un Agustín, a un Rutherford o a un

En medio de este gran frío hay algunos, me alegra reconocerlo, que no se conforman con una lógica superficial. Admitirán la fuerza del argumento y luego se apartarán con lágrimas para buscar un lugar solitario y orar: «Oh Dios, muéstrame tu gloria». Quieren probar, tocar con sus corazones, ver con sus ojos interiores la maravilla que es Dios.

Quiero fomentar deliberadamente esta poderosa añoranza de Dios.

La falta de ella nos ha traído a nuestro actual estado de pobreza espiritual. La rigidez y la torpeza de nuestras vidas religiosas son el resultado de nuestra falta de santo deseo.

  • La complacencia es una enemiga mortal de todo crecimiento espiritual.
  • Debe estar presente un deseo agudo, o no habrá manifestación de Cristo a Su pueblo.

Él espera ser deseado. Es una pena que con muchos de nosotros Él espere tanto tiempo, muchísimo tiempo, en vano.

Cada época tiene sus propias características. Ahora mismo nos encontramos en una era de complejidad religiosa. La sencillez que hay en Cristo rara vez se halla entre nosotros. En su lugar hay programas,

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