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nydus/The Pursuit of GodPublic
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V. La presencia universal

«Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía». Jacob nunca había estado ni por una pequeña fracción de momento fuera del círculo de esa Presencia omnipresente. Pero no lo sabía. Ese era su problema, y es el nuestro. Los hombres no saben que Dios está aquí. Qué diferencia marcaría si lo supieran.

La Presencia y la manifestación de la Presencia no son lo mismo. Puede haber la una sin la otra.

Dios está aquí cuando no nos damos cuenta en absoluto de ello. Se manifiesta únicamente cuando somos conscientes de Su Presencia y tal como lo somos.

Por nuestra parte, debe haber una entrega al Espíritu de Dios, pues Su obra es mostrarnos al Padre y al Hijo. Si cooperamos con Él en obediencia amorosa, Dios se nos manifestará, y esa manifestación será la diferencia entre una vida cristiana nominal y una vida radiante con la luz de Su rostro.

Siempre, en todas partes, Dios está presente, y siempre busca revelarse a Sí mismo. A cada uno le manifestaría no sólo que Él es, sino también cómo es. No tuvo que ser persuadido para revelarse a Moisés.

“Y descendió Jehová en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová.”

No sólo hizo una proclamación verbal de Su naturaleza, sino que le reveló Su propio Ser a Moisés de modo que la piel del rostro de Moisés resplandecía con la luz sobrenatural. Será un gran momento para algunos de nosotros cuando empecemos a creer que la promesa de Dios de autorrevelación es literalmente verdadera: que prometió mucho, pero no prometió más de lo que se propone cumplir.

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