No tenemos más derecho a atribuirnos el mérito de nuestras habilidades especiales que el de unos ojos azules o unos músculos fuertes. > “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas
El cristiano que esté lo suficientemente vivo como para conocerse a sí mismo aunque sea un poco reconocerá los síntomas de esta enfermedad de posesión, y se entristecerá al encontrarlos en su propio corazón.
Si el anhelar a Dios es lo suficientemente fuerte en su interior, querrá hacer algo al respecto.
Ahora bien, ¿qué debería hacer?
First of all he should put away all defense and make no attempt to excuse himself either in his own eyes or before the Lord.
Whoever defends himself will have himself for his defense, and he will have no other; but let him come defenseless before the Lord and he will have for his defender no less than God Himself.
Let the inquiring Christian trample under foot every slippery trick of his deceitful heart and insist upon frank and open relations with the Lord.
Entonces debe recordar que este es un asunto santo. Ningún trato descuidado o casual será suficiente. Que se acerque a Dios con la total determinación de ser escuchado. Que insista en que Dios acepte su todo, en que saque las cosas de su corazón y Él mismo reine allí con poder. Es posible que necesite volverse específico, nombrar las cosas y a las personas por sus nombres una por una. Si llega a ser lo suficientemente drástico, podrá acortar el tiempo de su aflicción de años a minutos y entrar en la buena tierra mucho antes que