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nydus/The Pursuit of GodPublic
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La bienaventuranza de no poseer nada

sus hermanos más lentos que mima sus sentimientos e insisten en la cautela en su trato con Dios.

Jamás olvidemos que una verdad como esta no puede aprenderse de memoria tal como uno aprendería los hechos de la ciencia física. Deben ser experimentadas antes de que podamos conocerlas realmente.

Debemos vivir en nuestros corazones las duras y amargas experiencias de Abraham si hemos de conocer la bienaventuranza que las sigue. La antigua maldición no desaparecerá sin dolor; el terco y viejo avaro que llevamos dentro no se acuesta ni muere obedeciendo a nuestra orden.

  • Debe ser arrancado de nuestro corazón como una planta de la tierra;
  • debe ser extraído en agonía y sangre como una muela de la mandíbula;
  • debe ser expulsado de nuestra alma por la violencia, tal como Cristo expulsó a los cambistas del templo.

Y necesitaremos endurecernos contra sus ruegos lastimeros, y reconocer que surgen de la autocompasión, uno de los pecados más reprobables del corazón humano.

Si hemos de conocer verdaderamente a Dios en una intimidad creciente, debemos transitar este camino de renuncia. Y si nos empeñamos en la búsqueda de Dios, tarde o temprano nos llevará a esta prueba. La prueba de Abraham no fue conocida por él como tal en su momento, sin embargo, si hubiera tomado un rumbo diferente al que tomó, toda la historia del Antiguo Testamento habría sido distinta. Dios habría encontrado a Su hombre, sin duda, pero la pérdida para Abraham habría sido trágica más allá de toda descripción. Así seremos llevados uno por uno al lugar de la prueba, y es posible que nunca sepamos cuándo estamos allí. En ese lugar de prueba no habrá una

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