«Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándose o discutiéndose sus pensamientos unos a otros». > > «Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas, de modo que
Esta universal Voz de Dios era a menudo llamada Sabiduría por los antiguos hebreos, y se decía que resonaba y escudriñaba por toda la tierra, buscando alguna respuesta de los hijos de los hombres.
El octavo capítulo del Libro de Proverbios comienza: «¿No clama la sabiduría, y da su voz la inteligencia?». El escritor describe entonces a la sabiduría como una hermosa mujer que se halla «en las alturas junto al camino, a las encrucijadas de las veredas».
Hace oír su voz desde todas partes para que nadie deje de escucharla. «A vosotros, oh hombres, clamo; mi voz es para los hijos de los hombres».
Luego implora a los simples y a los necios que presten oído a sus palabras. Es una respuesta espiritual lo que esta Sabiduría de Dios está pidiendo, una respuesta que siempre ha buscado y que rara vez logra conseguir. La tragedia es que nuestro bienestar eterno depende de nuestro escuchar, y hemos entrenado nuestros oídos para no oír.
Esta Voz universal siempre ha resonado, y a menudo ha inquietado a los hombres incluso cuando no comprendían la fuente de sus temores. > ¿Podría ser que esta Voz que se destila como una neblina viva sobre los corazones de los hombres haya sido la causa por descubrir de la conciencia turbada y el anhelo de inmortalidad confesados por millones desde los albores de la historia