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nydus/The Pursuit of GodPublic
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Table of Contents

I. En pos de Dios con todas las fuerzas

Y hay aquí un principio espiritual, un principio que sigue siendo válido para todo sacerdote del Dios

El hombre que tiene a Dios por su tesoro lo tiene todo en Uno.

Muchos tesoros ordinarios pueden serle negados, o si se le permite tenerlos, el disfrute de ellos estará tan atemperado que nunca serán necesarios para su felicidad.

O si debe verlos partir, uno tras otro, apenas sentirá una sensación de pérdida, pues al tener la Fuente de todas las cosas tiene en Uno toda satisfacción, todo placer, todo deleite.

Cualquier cosa que pueda perder, en realidad no ha perdido nada, porque ahora lo tiene todo en Uno, y lo tiene de manera pura, legítima y para siempre.

Oh Dios, he probado tu bondad, y ella me ha saciado y a la vez me ha hecho tener sed de más.

Tengo dolorosa conciencia de mi necesidad de mayor gracia. Me avergüenzo de mi falta de deseo.

Oh Dios, el Dios Trino, quiero desearte; anhelo estar lleno de anhelo; tengo sed de tener aún más sed.

Muéstrame tu gloria, te lo ruego, para que así pueda conocerte de verdad.

Inicia en tu misericordia una nueva obra de amor en mí. Dile a mi alma: «Levántate, oh amor mío, hermosa mía, y ven».

Dame entonces la gracia de levantarme y seguirte, saliendo de esta tierra baja y brumosa donde he vagado por tanto tiempo.

En el nombre de Jesús, Amén.

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