naturaleza, de hecho la única fuerza en la naturaleza, pues toda energía está aquí solo porque la Palabra llena de poder está siendo pronunciada.
La Biblia es la palabra escrita de Dios, y por estar escrita se encuentra confinada y limitada por las necesidades de la tinta, el papel y el cuero.
La Voz de Dios, sin embargo, está viva y es libre como el Dios soberano es libre.
“Las palabras que os he hablado son espíritu y son vida”.
La vida está en las palabras que se hablan. La palabra de Dios en la Biblia solo puede tener poder porque corresponde a la palabra de Dios en el universo. Es la Voz presente la que hace que la Palabra escrita sea todopoderosa. De otro modo, permanecería encerrada en el sueño entre las cubiertas de un libro.
Tenemos una visión baja y primitiva de las cosas cuando concebimos a Dios en la creación entrando en contacto físico con las cosas, modelando, ajustando y construyendo como un carpintero. La Biblia enseña lo contrario:
«Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca... Porque él habló, y fue hecho; él mandó, y existió firmemente». «Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios».
Una vez más debemos recordar que Dios no se está refiriendo aquí a Su Palabra escrita, sino a Su Voz que habla. Se alude a Su Voz que llena el mundo, esa Voz que es anterior a la Biblia por incontables siglos, esa Voz que no ha estado en silencio desde los albores de la creación, sino que sigue resonando por todos los confines del universo.
La Palabra de Dios es viva y eficaz. En el principio le habló a la nada, y se convirtió en algo. El caos la oyó y se volvió orden, la oscuridad la oyó y se