firmemente en la silla y han derrotado todos los intentos que se han hecho para des montar los.
Las grandes deudas de las naciones han sometido a toda la humanidad a los usureros. Quienes poseen los bonos tienen los destinos de la raza en sus manos. Pervierten los fines del gobierno; la protección de la vida, la libertad y el bien supremo de todo el pueblo; hacen de los gobiernos sus herramientas para recaudar y apropiarse de las ganancias de las mayorías.
Han exaltado a Mamón sobre el trono del mundo, y se burlan del Dios del cielo, que busca al pobre y al necesitado, y que con amor levantaría a todo hijo y a toda hija de toda la raza.
Milton presenta a Mamón como uno de los demonios arrojados del cielo junto con Satán, y diciendo en el consejo de los demonios: «¿Qué lugar puede hallarse para nosotros dentro de los confines del cielo, a menos que al Señor del cielo derroquemos?... ¡Qué tediosa la eternidad así gastada en rendir culto a aquel a quien odiamos!».