por los reyes a la cabeza del mundo protestante, los eclesiásticos comenzaron a cambiar de postura y a justificar y excusar aquello que anteriormente se había condenado sin ambages. > Como la corona era la cabeza tanto de la iglesia como del estado, la condena de la usura parecía teñirse tanto de deslealtad como de herejía. Los tribunales también empezaron a modificar sus fallos para armonizarlos con la actuación de la
El cambio en las leyes de usura no se debió a decretos del Parlamento, sino a las decisiones de los tribunales. Los precedentes se acumularon gradualmente y los estatutos simplemente se adaptaron a ellos.