puede hacerse por el bien público. Ciertos pasajes de la Escritura permanecen en los Profetas y los Salmos en los cuales el Espíritu Santo invectiva contra la usura. Así, una ciudad es descrita como malvada porque la usura se practica en el foro y en las calles, pero como la palabra hebrea significa fraudes en general, esto no puede interpretarse tan estrictamente. Mas si concedemos que el profeta menciona allí la usura por su nombre, no es motivo de asombro que entre los grandes males que existían, atacara la usura. Pues dondequiera que las ganancias son explotadas, por lo general se añaden, como inseparables, la crueldad e innumerables otros fraudes y engaños.
"Por otra parte, se dice en alabanza de un hombre piadoso y santo que «no presta su dinero con usura». En verdad, es muy raro que un hombre sea honrado y, al mismo tiempo, usurero."
«Ezequiel va aún más lejos (Ez. 22:12). Al enumerar los crímenes que inflamaron la ira del Señor contra los judíos, emplea dos palabras: una de las cuales significa usura, y deriva de una raíz que significa consumir; la otra palabra significa aumento o adición, sin duda porque quien se consagra a su propia ganancia la toma, o más bien la extorsiona, a expensas de la pérdida de su prójimo. Es evidente que los profetas hablaron con mayor dureza aún de la usura porque estaba prohibida por su nombre entre los judíos y, por lo tanto, cuando se practicaba contra el mandato expreso de Dios, merecía una censura todavía más severa».
"Mas cuando se dice que, siendo la misma la causa de nuestro estado, debe mantenerse la misma prohibición de la usura, respondo que hay alguna diferencia en lo que atañe al estado civil. Porque el entorno del lugar en el que el Señor situó a los judíos, así como otras circunstancias, tendían a que les fuera fácil tratar entre ellos sin usura, mientras que nuestro estado actual es muy diferente en muchos aspectos. Por tanto, la usura no está del todo prohibida entre nosotros a menos que sea repugnante tanto a la Justicia como a la Caridad.