¿Qué? ¡Supongamos que en el «hombre bueno» acechara un síntoma de regresión, como un peligro, una tentación, un veneno, un narcótico, mediante el cual el presente se cebara en el futuro! ¡Más cómodo y menos arriesgado tal vez que su opuesto, pero también más mezquino, más vil! ¿De modo que a la moralidad se le cargaría realmente la culpa si el potencial máximo de la potencia y el esplendor de la especie humana no fuera alcanzado jamás? ¿De modo que la moralidad fuera realmente el peligro de los peligros?
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