competidor, que está totalmente equivocado, es J. M. C. o T. M. C.: pero, ya sea un Joven Mal-Calculador o un Matemático Verdadero Confundido, obtiene como respuestas 7 d. y 1 s. 5 d. ¡Asume, con Demasiada Confianza (Too Much Confidence), que las galletas costaban ½ d. cada una, y que Clara pagó 8, aunque solo se comió 7!
Consideraremos ahora los 13 cuyo procedimiento es erróneo, aunque la respuesta sea correcta; y, para no medir sus deméritos con demasiada exactitud, los tomaré en orden alfabético.
Anita deduce (acertadamente) que «1 sándwich y 3 galletas cuestan 3 d.», y continúa «por tanto, 1 sándwich = 1½ d., 3 galletas = 1½ d., 1 limonada = 6 d.»
Dinah Mite comienza como Anita: y a partir de ahí demuestra (con razón) que un bizcocho cuesta menos de 1d.; de lo que deduce (sin razón) que debe de costar ½d.
F. C. W. se resigna tan bellamente a la certeza de un veredicto de «culpable», que apenas tengo el valor de pronunciar la palabra sin añadir un «con recomendación de clemencia debido a circunstancias atenuantes». Pero de verdad, ya sabéis, ¿dónde están las circunstancias atenuantes? Empieza asumiendo que la limonada cuesta 4 d. el vaso, y los sándwiches 3 d. cada uno (¡lo que hace, con las 2 ecuaciones dadas, cuatro condiciones que deben cumplir tres miserables incógnitas!). Y, tras (naturalmente) desarrollar esto hasta llegar a una contradicción, prueba entonces con 5 d. y 2 d. con un resultado similar. (Nota bene: Este proceso podría haberse prolongado durante todo el periodo terciario, sin satisfacer a un solo Megaterio.) Luego, mediante una «feliz ocurrencia», prueba con bizcochos de medio penique, y obtiene así un resultado coherente. Esta puede ser una