{Simple Susan.
{Money-Spinner.
Blithe ha añadido una solución tan ingeniosa al problema, y Susan la Simple y Cía. lo han resuelto en un verso tan melodioso, que consigno ambas respuestas íntegras. He cambiado una o dos palabras en la de Blithe —lo cual confío que sabrá disculpar—; tal como estaba, no parecía del todo clara.
—Espera —dijo el joven, mientras un destello de inspiración iluminaba los relajados músculos de sus rostros apacibles—. Espera. Me parece que importa poco cuándo alcanzamos aquella cumbre, la corona de nuestra fatiga. Pues en el lapso de tiempo en que trepamos una milla y descendimos a saltos la misma a la vuelta, podríamos haber andando ambas en terreno llano. ¡Hemos caminado pesadamente, pues, veinticuatro millas en estas seis mortales horas; pues ni por un momento nos detuvimos a cobrar el aliento fugaz o a contemplar el paisaje que nos rodeaba!
—Muy bien —dijo el viejo—. Doce millas de ida y doce millas de vuelta.
¡Y alcanzamos la cima en algún momento entre las seis y las siete en punto del reloj. ¡Ahora prestad atención! ¡Por cada minuto que había volado desde las seis en punto cuando nos hallábamos en aquella cumbre, tantas millas habíamos penado cuesta arriba por la sombría ladera de la montaña!
El joven gimió y se precipitó al hostal.
Alegre.
Susan la sencilla.