# SU RADIANTE MAJESTAD.
Aterrizaron y de inmediato fueron conducidos al Palacio. A mitad de camino salieron al encuentro del Gobernador, quien los recibió en inglés, un gran alivio para nuestros viajeros, cuyo guía no hablaba más que kgovjniano.
—¡No veas cómo me gusta la forma en que nos sonríen al pasar! —le susurró el viejo a su hijo—. ¿Y por qué dicen «¡Bambú!» tan a menudo?
—Hace alusión a una costumbre local —respondió el Gobernador, que había oído la pregunta—. Las personas que por cualquier motivo desagradan a Su Radiantez suelen ser azotadas con varas.