cilindro macizo, tal que cada pulgada del mismo sea equivalente en volumen a media pinta de agua, y sumergiremos 4 pulgadas de él en el agua, de modo que el extremo del cilindro llegue hasta la marca de 6 pulgadas. Bien, eso desplaza 2 pintas de agua. ¿Qué se hace con ellas? Pues bien, si no hubiera más cilindro, reposarían cómodamente en la superficie y llenarían el vaso hasta la marca de 12 pulgadas. Pero desgraciadamente sí hay más cilindro, que ocupa la mitad del espacio entre las marcas de 10 y 12 pulgadas, de modo que solo una pinta de agua puede caber ahí. ¿Qué se hace con la otra pinta? Pues bien, si no hubiera más cilindro, reposaría en la superficie y llenaría el vaso hasta la marca de 13 pulgadas. Pero desgraciadamente... ¡Sombra de Newton! —exclamó con repentinos acentos de terror—. ¿Cuándo para de subir el agua?
Una brillante idea lo asaltó.
"Escribiré un pequeño ensayo sobre el tema", dijo.
El ensayo de Balbo.
"Cuando un sólido se sumerge en un líquido, es bien sabido que este desplaza una porción de líquido igual a sí mismo en volumen, y que el nivel del líquido se eleva exactamente lo mismo que se elevaría si se le hubiera añadido una cantidad de líquido igual en volumen al sólido. Lardner dice que ocurre precisamente el mismo proceso cuando un sólido es parcialmente sumergido: la cantidad de líquido desplazado, en este caso, equivale a la porción del sólido que está sumergida, y la elevación del nivel es proporcional.
«Supongamos un sólido sostenido sobre la superficie de un líquido y parcialmente sumergido: una porción del líquido es desplazada y el nivel del líquido asciende. Pero, por este ascenso del nivel, un pequeño fragmento más del sólido es por supuesto sumergido, y así se produce un nuevo desplazamiento de una segunda porción del líquido, y un