segunda ocasión fueron 14, 11 y 8! Como padre romano, debería omitir el nombre del imprudente escritor; pero el respeto a la edad me hace romper la regla: es Three Score and Ten. Jane E. también afirma que las edades al principio eran 9, 6, 3: luego calcula las edades actuales, dejando la segunda ocasión sin mencionar. Old Hen es casi igual de mala; «probé varios números hasta que encontré uno que cumplía todas las condiciones»; pero rascar la tierra y picotear por ahí no es la forma de resolver un problema, ¡oh venerable ave! Y muy de cerca, acechando con ojos hambrientos, va Old Cat, quien tranquilamente asume, para empezar, que el hijo que alcanza la mayoría de edad es el mayor. Cómete a tu pájaro, Minino, ¡porque de mí no vas a sacar nada!
Quedan aún dos ceros de los que ocuparse. Minerva asume que, en todas las ocasiones, un hijo alcanza la mayoría de edad; y que es solo ese hijo quien está «coronado de oro». ¿Es prudente interpretar así la frase «ahora, muchachos, calculad vuestras edades, y tendréis el dinero»?