demás hacen suposiciones particulares, como que no había camino llano, que había 6 millas de camino llano, y así sucesivamente, lo cual lleva a que se fijen tiempos particulares para llegar a la cima de la colina. La suposición más curiosa es la de Agnes Bailey, quien dice: «Sea x = número de horas empleadas en el ascenso; entonces x ⁄ 2 = horas empleadas en el descenso; y 4 x ⁄ 3 = horas empleadas en el terreno llano». Supongo que estabas pensando en las velocidades relativas, cuesta arriba y en llano; las cuales podríamos expresar diciendo que, si recorrieran x millas cuesta arriba en un tiempo determinado, recorrerían 4 x ⁄ 3 millas en llano en el mismo tiempo . De hecho, has supuesto que tardaron el mismo tiempo en el terreno llano que el que tardaron en ascender la colina. Fifee supone que, cuando el anciano caballero dijo que habían ido a «cuatro millas por hora» en el terreno llano, quería decir que cuatro millas era la distancia recorrida, y no meramente la velocidad. Esto habría sido —si Fifee me disculpa la expresión vulgar— una «estafa», poco acorde con la dignidad del héroe.
Y ahora, «¡descended, oh Musas clásicas!» que habéis resuelto todo el problema, y dejadme cantar vuestras alabanzas. Vuestros nombres son Blithe, E. W., L. B., A Marlborough Boy, O. V. L., Putney Walker, Rose, Sea Breeze, Simple Susan y Money Spinner. (A estos dos últimos los cuento como uno, ya que envían una respuesta conjunta). Rose, Simple Susan y Cía. no afirman en realidad que la cima de la colina se alcanzara en algún momento entre las 6 y las 7, pero, como han comprendido claramente el hecho de que una milla, ascendida y descendida, requería el mismo tiempo que dos millas llanas, los marco como «correctos». A Marlborough Boy y Putney Walker merecen una mención honorífica porque sus soluciones algebraicas son las únicas dos que han percibido que la pregunta conduce a una ecuación indeterminada. E.