aplicar ninguna ley para obligarme a volver: eso no te traerá felicidad. La Romola con la que te casaste jamás podrá regresar. No necesito explicarte nada después de las palabras que te dirigí la última vez que hablamos largamente. Si supusiste que eran palabras de ira pasajera, sabrás ahora que eran la señal de un cambio irreversible. > > Creo que cumplirás mi deseo de que mi arca nupcial sea enviada a mi padrino, quien me la regaló. Contiene mis vestidos de boda y los retratos y otras reliquias de mi padre y
Ella dobló el anillo dentro de esta carta y escribió el nombre de Tito en el exterior. La siguiente carta iba dirigida a Bernardo del Nero:—
“Queridísimo padrino: Si hubiera podido ser de alguna utilidad en tu vida quedándome, no me habría alejado tanto. Pero ahora ya me he ido. No preguntes el motivo; y si amas a mi padre, trata de impedir que nadie me busque. No podía soportar mi vida en Florencia. No puedo soportar decirle a nadie por qué. Ayuda a cubrir mi suerte con el silencio. He pedido que te envíen mi arca nupcial: cuando la abras, sabrás el motivo. Por favor, dale todas las cosas que eran de mi madre a mi prima Brígida, y pídele que me perdone por no haberme despedirme de ella con palabras.
“Adiós, mi segundo padre. Lo mejor que tengo en la vida sigue siendo recordar tu bondad y estarte agradecida.
Romola se guardó las cartas, junto con el crucifijo, en el seno del manto, y entonces sintió que todo estaba hecho. Ya estaba lista para partir.
Nadie se movía en la casa, y ella bajó casi tan silenciosamente como un fantasma gris por las escaleras y hacia la calle silenciosa. Su corazón