En la actualidad, todos los empréstitos internos están consolidados en las llamadas deudas flotantes; en otras palabras, en aquellas cuyos plazos de pago son más o menos próximos. Dichas deudas consisten en dinero colocado en cajas de ahorros. Al estar a disposición del gobierno durante un tiempo considerable, estos fondos se esfuman en el pago de intereses de empréstitos extranjeros, y son reemplazados por una cantidad igual de títulos del Estado. > Estos últimos cubren todos los déficits en las tesorerías del gobierno de los Goyim*.
Cuando ascendamos al trono del universo, tales expedientes financieros, al ser perjudiciales para nuestros intereses, desaparecerán. También destruiremos todas las bolsas de valores, pues no permitiremos que el prestigio de nuestra autoridad se vea sacudido por la fluctuación de los precios de nuestros valores. Fijaremos legalmente el precio total de su valor sin ninguna posibilidad de fluctuación. (Un alza conduce a una baja, y esto fue precisamente lo que hicimos con las acciones y bonos de los goyim al principio.)
Reemplazaremos las bolsas de valores por grandes instituciones de crédito gubernamentales, cuyas funciones consistirán en gravar los valores comerciales según los planes del gobierno. Estas instituciones estarán en condiciones de lanzar diariamente al mercado 500.000.000 de acciones industriales, o de comprar una cantidad similar. Así, todas las empresas industriales dependerán de nosotros. Podéis imaginaros perfectamente el poder que eso nos otorgará.
# Protocolo núm. XXII
En todo lo que hasta ahora os he comunicado, me he esmerado en mostraros un fiel reflejo del misterio de los acontecimientos presentes, así como de los pasados, los cuales desembocan todos en la corriente de los