Entonces la opinión pública considerará que esa clase de criminales es tan deshonrosa como cualquier otra, y los estigmatizará con igual desprecio.
Nosotros nos hemos esforzado en impedir, y espero que hayamos tenido éxito en impedir, que los goyim utilicen tales métodos para tratar con las actividades sediciosas. Para alcanzar este fin, nos hemos valido de la prensa y de los discursos públicos; indirectamente, a través de libros de texto de historia hábilmente compilados, hemos dado publicidad al martirio como si los revolucionarios lo hubieran sufrido en aras del bienestar humano. Tal propaganda ha incrementado el contingente de liberales y ha empujado a miles de goyim hacia los rebaños de nuestro ganado.
Protocolo N.º XX
Hoy trataremos el programa financiero, cuya discusión he pospuesto hasta el final de mi informe porque es el punto más difícil, concluyente y decisivo de nuestros planes. Al abordarlo, os recordaré que ya he insinuado que el resultado de nuestras acciones se mide en cifras.
Cuando nos convirtamos en gobernantes, nuestro gobierno autocrático, por causa de su propia defensa, evitará cargar al pueblo con impuestos pesados, y no olvidará el papel que le toca desempeñar, a saber, el de Padre y Protector.
Pero como la organización gubernamental es costosa, es necesario recaudar los medios para su mantenimiento. En consecuencia, debemos elaborar cuidadosamente el plan de una distribución justa de los impuestos.
En nuestro gobierno, el soberano tendrá la ficción legal de ser propietario de todo en su reino (lo cual se lleva fácilmente a la práctica), y podrá recurrir a la confiscación legal de todo el dinero para regular su circulación por todo el país.