estudio de la vida práctica, del orden social obligatorio, de las interrelaciones de los seres humanos, de la evitación de ejemplos malvados y egoístas que siembran la semilla del mal, y otras cuestiones de índole pedagógica, encabezarán el programa educativo. Este programa diferirá para cada casta, sin permitir jamás que la educación tenga un carácter uniforme. Un sistema de este tipo es de especial importancia.
Cada casta debe ser educada con estrictas limitaciones, de acuerdo con su ocupación particular y la naturaleza del trabajo.
El genio accidental siempre ha podido y siempre podrá ascender a una casta superior; pero, por causa de esta rara excepción, abrir la puerta a los ineficaces y admitirlos en castas o rangos superiores, permitiéndoles ocupar puestos de otros nacidos y formados para llenarlos, es una absoluta demencia. Usted mismo sabe lo que les sucedió a los goim cuando cedieron ante esta tontería.
Para implantar firmemente al soberano en las mentes y en los corazones de sus súbditos, es necesario dar a conocer al pueblo, durante su mandato, tanto en las escuelas como en los lugares públicos, la importancia de su actividad y la benevolencia de sus empresas.
Aboliremos toda enseñanza sin licencia. Los estudiantes tendrán derecho a reunirse, con sus parientes, en sus facultades como si estuvieran en clubes. Durante estas reuniones, en los días festivos, los profesores leerán conferencias supuestamente imparciales sobre los problemas de las relaciones humanas, sobre la ley de la imitación, sobre la crueldad de la competencia sin restricciones y, finalmente, sobre nuevas teorías filosóficas que aún no han sido reveladas al mundo.
Promoveremos estas teorías hasta convertirlas en creencias dogmáticas, utilizándolas como peldaños hacia nuestra fe. Tras haber presentado