# Protocolo Núm. XXIV
Ahora me referiré a la manera en que fortaleceremos las raíces dinásticas del rey David para lograr que esta dinastía perdure hasta el último día. Este método consistirá principalmente en los mismos principios que permitieron a nuestros Sabios conservar su poder para hacer frente a los problemas universales y guiar la educación de los pensamientos de la humanidad en general.
Unos pocos miembros de la estirpe de David formarán a los soberanos y a sus sucesores, quienes serán seleccionados no por derecho de herencia, sino según su capacidad personal. A ellos se les confiarán los profundos misterios políticos y el plan de nuestro gobierno, pero de tal manera que nadie conozca estos secretos. El objetivo de este método es demostrar a todos que el poder no se otorgará a los no iniciados en los misterios del arte político.
Sólo a tales personas se les enseñará cómo aplicar en la práctica los planes antes mencionados, comparándolos con las experiencias de muchos siglos, y sólo ellas serán iniciadas en las conclusiones extraídas de todas las observaciones de los movimientos y las ciencias políticas, económicas y sociales; en suma, sólo ellas conocerán el verdadero espíritu de las leyes, irrevocablemente establecidas por la naturaleza con el propósito de regular las relaciones humanas.
A los descendientes directos del soberano se les suele impedir heredar el trono si, durante el periodo de su formación, muestran signos de frivolidad, indulgencia u otras tendencias perjudiciales para la autoridad, que los harían incapaces para el gobierno y peligrosos para el prestigio de la Corona.
Solo aquellos de un carácter indudablemente capaz y firme, incluso cruel, recibirán las riendas del gobierno de manos de nuestros Sabios.