de la verdad, a menos que se aplique a los inventos materiales, puesto que no hay más que una sola verdad y no hay lugar para el progreso. El progreso, al ser un concepto falso, sirve para ocultar la verdad de modo que nadie pueda conocerla excepto nosotros, los elegidos de Dios, que somos sus guardianes.
Cuando nuestro reino esté establecido, nuestros oradores discutirán los grandes problemas que han conmovido a la humanidad con el fin de someterla finalmente bajo nuestro benéfico dominio.
¿Quién sospechará entonces que todos estos problemas fueron instigados por nosotros, de acuerdo con un plan político que no ha sido revelado por nadie durante tantos siglos.
Protocolo núm. XIV
Cuando seamos gobernantes no toleraremos la existencia de ninguna otra religión excepto la nuestra, que proclama un solo Dios, con quien nuestro destino está ligado debido a que