Cada departamento (las divisiones administrativas francesas),6 cada distrito, se encargará de sus propias cuentas.
Para evitar cualquier retraso en el pago de los gastos del gobierno, los plazos de dichos pagos se decretarán por orden del soberano; esto eliminará cualquier favoritismo del ministerio (de hacienda)7 sobre cualquier otro departamento en detrimento de los demás.
El presupuesto de ingresos y el presupuesto de gastos se colocarán uno al lado del otro, para que siempre puedan ser comparados entre sí.
Presentaremos los planes para la reforma de las instituciones financieras de los goyim y de sus principios, tal como los hemos planeado, de tal manera que nadie se asuste.
Demostraremos la necesidad de la reforma mediante el parloteo desordenado producido por la desorganización financiera de los goyim. Mostraremos que la primera razón de esta confusión radica en la elaboración de estimaciones aproximadas para el presupuesto, que aumenta de año en año.
Este presupuesto anual se hace durar con gran dificultad durante la primera mitad del año; luego se exige un presupuesto revisado y los fondos así asignados se gastan en los tres siguientes meses, tras lo cual se pide un presupuesto suplementario y todo esto culmina con un presupuesto de liquidación.
Como el presupuesto del año siguiente se basa en el gasto total del año precedente, la divergencia respecto a lo normal alcanza el cincuenta por ciento anual, de modo que el presupuesto anual se triplica cada diez años.
Debido a tal procedimiento, derivado de la negligencia de los gobiernos goyim, sus tesoros se quedaron vacíos. El período de los préstamos siguió y consumió el resto y condujo a todos los Estados goyim a la bancarrota.