opinión pública, la desmoralización de la juventud y el estímulo de los vicios del adulto, sustituyendo finalmente, en las mentes de los gentiles, la aspiración idealista de la cultura cristiana por la «base monetaria» y una neutralidad de escepticismo materialista, o un deseo cínico de placer.
Tales son las principales tesis de los "Protocolos". No son del todo nuevas, y pueden encontrarse dispersas por toda la literatura antisemita. La forma condensada en la que ahora se presentan les confiere una fuerza nueva y extraña.
A propósito, algunos de los rasgos del pretendido programa judío guardan un parecido pasmoso con situaciones y acontecimientos que se están desarrollando ahora ante nuestros ojos.
El libro del profesor Nilus fue, indudablemente, publicado en Rusia en 1905. El ejemplar del original que se encuentra en el Museo Británico lleva el sello del 10 de agosto de 1906. Siendo esto así, algunos de los pasajes adquieren el cariz de profecías cumplidas, a menos que uno se incline a atribuir la presciencia de los «Ancianos de Sion» al hecho de que sean realmente los instigadores ocultos de estos acontecimientos.
Cuando uno lee (página 8) que «es indispensable para nuestros planes que las guerras no produzcan ninguna alteración territorial», se ve fuertemente recordado por el clamor de «paz sin anexiones» levantado por todos los partidos radicales del mundo, y en especial en la Rusia revolucionaria.
Y de nuevo:—
Crearemos una crisis económica mundial por todos los medios clandestinos posibles y con la ayuda del oro, que está todo en nuestras manos. Simultáneamente lanzaremos a las calles a muchedumbres enormes de obreros en toda Europa. Aumentaremos los salarios, lo que no ayudará a los obreros ya que, al mismo tiempo, elevaremos el precio