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nydus/The Protocols and World RevolutionPublic
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Primera parte Declaración introductoria

La revolución comunista en Hungría, bajo Bela Cohen (alias Kuhn), confeso aliado y agente de Trotsky, no terminó hasta haber causado grandes estragos en ese país.

Lo mismo ocurre con la revuelta espartaquista en Alemania, donde recientemente la lucha estalló de nuevo y asumió el carácter de una guerra civil formidable. Holanda e Italia se ven hoy gravemente amenazadas por levantamientos inspirados por los bolcheviques, mientras que en Francia el gobierno se ha visto obligado a expulsar a los agentes bolcheviques en gran número.

En los Estados Unidos, la agitación revolucionaria directamente guiada y fomentada por agentes de Lenin y Trotsky, y subvencionada con amplios fondos, alcanzó recientemente proporciones tales que el Gobierno Federal se vio obligado a tomar medidas enérgicas, que incluyeron cientos de arrestos y deportaciones.

El enemigo está entre nosotros. En este país, como en otros, agitadores extranjeros que son bolcheviques o bien emisarios de los bolcheviques se han infiltrado en algunas de las organizaciones obreras leales o se han puesto al frente de los partidos políticos socialistas u otros radicales, estimulando artificialmente el descontento social y procurando convertir las huelgas industriales en agitaciones políticas que conduzcan a la revolución y a la anarquía.

¿Tardará Estados Unidos tanto en comprender el verdadero peligro del bolchevismo internacional como tardó en reconocer la amenaza del imperialismo alemán? ¿Volverá a estar Estados Unidos desprevenido?

Debemos estar preparados para enfrentar el peligro que tenemos a nuestras puertas y, de ser necesario, para reprimirlo en nuestro seno con la fuerza física, tal como fue necesario en la lucha contra el militarismo prusiano.

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