- Elevemos los salarios, lo cual, sin embargo, no beneficiará a los obreros, pues simultáneamente provocaremos el alza de los precios de los artículos de primera necesidad bajo el pretexto de que esto se debe a la decadencia de la agricultura y de la ganadería.
- También socavaremos con arte y profundidad las fuentes de producción enseñando a los obreros la anarquía y el uso del alcohol, tomando al mismo tiempo medidas para expulsar del país a todos los goyim inteligentes.
- Para que los gentiles no noten la verdadera situación hasta el momento oportuno, la encubriremos con un pretendido deseo de ayudar a las clases trabajadoras y a los grandes principios económicos, cuya propaganda activa se lleva a cabo mediante la difusión de nuestras teorías económicas.
Protocolo núm. VII
La intensificación del armamentismo y el aumento de las fuerzas policiales son esenciales para la realización de los planes antes mencionados. Es necesario que, además de nosotros mismos, no haya en todos los países más que la masa del proletariado, unos cuantos millonarios devotos de nosotros, policías y soldados.
Debemos crear disturbios, disensiones y odio en toda Europa y, a través de las afiliaciones europeas, también en otros continentes. En esto hay una doble ventaja: * Primero, tendremos a todos los países bajo nuestra influencia, ya que se darán cuenta de que tenemos el poder de crear desórdenes o de restablecer el orden cuando lo deseemos. Todos los países han llegado a considerarnos como una carga necesaria. * Segundo, enredaremos mediante intrigas todos los hilos tendidos por nosotros en todos los órganos gubernamentales por medio de