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nydus/The Protocols and World RevolutionPublic
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Protocolo N.º I

Una vez más afirmo que el pueblo obedece ciegamente tan solo a la mano que es fuerte y totalmente independiente de él, en la que ve una espada de defensa y un baluarte contra los golpes de la desgracia social. ¿Para qué ha de tener el soberano un corazón de ángel? Quieren ver en él la personificación de la fuerza y el poder.

El soberano que reemplazará a los gobiernos actuales, que arrastran su existencia en medio de una sociedad demoralizada por nosotros, que niega incluso el poder de Dios y de cuyo seno brotan por todas partes las llamas de la anarquía, debe ante todo comprometerse a extinguir este fuego devorador.

Por lo tanto, debe destruir dicha sociedad, si es necesario ahogarla en su propia sangre, para resucitarla como un ejército bien organizado, que lucha conscientemente contra la infección de cualquier anarquía que afecte al organismo del Estado.

Él, el electo de Dios, ha sido escogido desde lo alto con el propósito de aplastar las fuerzas demenciales que se mueven por el instinto y no por el intelecto, por la bestialidad y no por el humanismo. Estas fuerzas están ahora triunfantes, y adoptan la forma de robos y toda clase de violencias ejercidas en nombre de la libertad y del derecho. Han destruido todo orden social para establecer el trono del Rey de Israel; pero su papel terminará con la llegada de este al poder. Entonces será necesario barrerlas de su camino, en el que no habrá de quedar ni una ramita ni un obstáculo.

Entonces diremos a los pueblos: Rogad a Dios y postraos ante aquel que lleva el signo de la predestinación, a quien Dios mismo mostró Su Estrella, para que nadie más que Él mismo os libere de todas las fuerzas pecaminosas y del mal.

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