supuesto, es significativo que el movimiento obrero radical esté controlado en gran medida por internacionalistas judíos, pero aún más significativo parece el hecho de que recientemente varios rabinos hayan adoptado una postura definitiva de apoyo al movimiento rojo. Nos referiremos aquí a dos casos. El 25 de octubre de 1919, el Tribune de Nueva York declaró que el rabino Judah L. Magnes había anunciado públicamente que «era un bolchevique y simpatizaba plenamente con sus doctrinas e ideales». El artículo en cuestión se titula «Una charla bolchevique obliga a Magnes a dimitir» [Bolshevik Talk Forces Magnes Out].
Allí se revela que, a causa de su anuncio público de que simpatizaba plenamente con Trotsky, el rabino Magnes se vio obligado a dimitir del