somos el Pueblo Elegido, y nuestro destino ha determinado el destino del mundo. Por esta razón debemos destruir todas las demás religiones. Si el resultado de esto produce ateos modernos, como un paso transitorio, esto no interferirá con nuestros planes, sino que servirá como un ejemplo para aquellas generaciones que escuchen nuestra enseñanza de la religión de Moisés, la cual, debido a su sólido y reflexivo sistema, conducirá eventualmente a la dominación de todas las naciones por nuestra parte. También haremos hincapié en la verdad mística de la enseñanza masónica que, afirmaremos, es el fundamento de todo su poder educativo.
En cada oportunidad posible publicaremos entonces artículos en los cuales compararemos nuestro benéfico gobierno con el del pasado. Los beneficios de la paz, aunque alcanzados a través de siglos de agitación, servirán para demostrar el carácter benéfico de nuestro dominio.