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nydus/The Protocols and World RevolutionPublic
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Protocolo N.º I

profesional; como los antiguos augures, ni un solo miembro revelará su secreto si no se le ordena hacerlo. Ningún periodista se atreverá a revelar este secreto, pues a ninguno de ellos se le permite la entrada en los cuarteles generales literarios a menos que tenga una acción vergonzosa en su pasado. El hecho se haría público inmediatamente. Aunque estas acciones vergonzosas solo son conocidas por unos pocos, el prestigio del periodista atrae a la opinión en todo el país; es admirado.

Nuestros planes deben extenderse principalmente a los distritos de provincia.

Allí debemos excitar esperanzas y ambiciones opuestas a las de las capitales, por medio de las cuales podamos atacarlas siempre, presentando tales ambiciones a las capitales como los puntos de vista y propósitos inspirados de los distritos de provincia. Es obvio que su fuente será la nuestra.

Es necesario para nosotros que, mientras aún no estemos en pleno poder, la capital se halle bajo la influencia de la opinión pública provincial; esto es, bajo la influencia de la mayoría previamente concertada por nuestros agentes. Es necesario para nosotros que en el momento psicológico crítico las capitales no discutan un hecho consumado, por la mera razón de haber sido aceptado por la mayoría provincial.

  • Cuando lleguemos a la fase del nuevo régimen, que es transitoria hasta nuestra llegada al poder, no debemos permitir que la prensa exponga la corrupción social. Hay que hacer creer que el nuevo régimen ha satisfecho a todo el mundo hasta tal punto que incluso la criminalidad ha cesado.

Los casos de actividad criminal solo deben ser conocidos por sus víctimas o sus testigos accidentales, y únicamente por ellos.

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