Podríamos temer la unión del poder inteligente de los gobernantes de los Goyim con el poder ciego de las masas, pero hemos tomado todas las medidas contra tal posibilidad. Entre los dos poderes hemos levantado un muro en forma de terror mutuo; así, el poder ciego del pueblo sigue siendo nuestro apoyo, y nosotros solos actuaremos como su líder y, naturalmente, lo dirigiremos hacia nuestra meta.
Para evitar que la mano del ciego se libere de nuestra guía, debemos, de vez en cuando, mantener un estrecho contacto con las masas, si no mediante el contacto personal, a través de nuestros hermanos más devotos. Cuando nos convirtamos en un poder reconocido, nos dirigiremos personalmente a las masas en plazas públicas y expondremos los problemas políticos en la dirección deseada.
¿Cómo verificar lo que se enseña en las escuelas de las aldeas? Pero cualquier cosa que declare el representante del gobierno o el gobernante mismo será conocida de inmediato por toda la nación, pues se difundirá rápidamente por la voz del pueblo.
Para no destruir prematuramente las instituciones de los goyim, las hemos tocado con nuestras manos expertas y hemos tomado los extremos de los resortes de su mecanismo. Antiguamente estos resortes se hallaban en un orden riguroso pero justo; nosotros lo hemos trocado en una arbitrariedad liberal, desordenada y anárquica.
Hemos afectado el procedimiento legal, la ley electoral, la prensa, la libertad personal y, lo que es más importante, la educación, la piedra angular de la existencia libre.
- Hemos engañado, corrompido, burlado y desmoralizado a la juventud de los goim mediante una educación basada en principios y teorías que sabemos que son falsos, pero que nosotros mismos hemos inspirado.