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nydus/The Protocols and World RevolutionPublic
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Protocolo N.º I

grandes sucesos, cuyos resultados se verán en un futuro próximo. He expuesto nuestros planes secretos que rigen nuestras relaciones con los goyim, así como nuestra política financiera. Queda muy poco por añadir.

Sostenemos en nuestras manos el mayor poder moderno: el oro.

En el curso de dos días podemos obtenerlo de nuestras tesorerías en cualquier cantidad deseada.

¿Hay todavía alguna necesidad de que demostremos que nuestro gobierno está decretado por Dios? ¿Acaso no demostramos con semejante riqueza que todo el mal que nos vimos obligados a cometer durante tantos siglos ha servido al fin para la verdadera felicidad, para la restauración del orden?

Aunque sea por medio de la violencia, el orden será, no obstante, establecido. Podremos demostrar que somos bienhechores que han traído el verdadero bienestar y la libertad individual al mundo torturado, asegurando al mismo tiempo la posibilidad de disfrutar de paz, tranquilidad y dignidad en las relaciones, bajo la única condición, por supuesto, de que se practique la obediencia a las leyes establecidas por nosotros.

También dejaremos claro que la libertad no significa libertinaje ni hacer lo que a la gente le plazca, ni tampoco la dignidad y el poder implican el derecho a propagar doctrinas destructivas, como la libertad de conciencia, la igualdad y cosas semejantes. La libertad individual no entraña de ningún modo el derecho a perturbarse a uno mismo y a los demás, a deshonrarse pronunciando discursos ridículos en reuniones desordenadas, sino que implica que la verdadera libertad consiste en la inviolabilidad individual mediante una obediencia honesta y estricta a las leyes sociales; que además, la dignidad humana implica tanto la concepción de los derechos propios como la idea de las prohibiciones legales que impiden los sueños fantásticos sobre el Ego.

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