ser tratados como ciudadanos que disfrutan de iguales derechos y deberes con el resto de la comunidad, o si han de tener, además, privilegios especiales uniformes en todos los países por el hecho de ser
La Constitución americana concede iguales derechos a todos los ciudadanos de los Estados Unidos, sin distinción de raza o religión. La misma concepción de la ciudadanía prevalece en la mayoría de los países de Europa occidental (Gran Bretaña, Países Bajos, Francia, Italia, Suiza, Noruega y Suecia).
Durante los últimos dos años, sin embargo, los judíos de varios países han adoptado una política peculiar, que amenaza los principios fundamentales de la igualdad de ciudadanía, al exigir derechos nacionales o de minorías especiales en los Estados de Europa central y oriental.
Durante la Conferencia de Paz, los judíos mantuvieron una delegación influyente en París que insistió en que se concedieran tales derechos a los judíos en Polonia, Austria, Rumanía, Yugoslavia, Checoslovaquia y Ucrania.
La delegación judía presentó a la Conferencia de Paz un proyecto de ley especial sobre los derechos de los judíos. Dicho proyecto contenía las siguientes estipulaciones:
“Primero—Nuevas garantías de ciudadanía para los nacidos en los territorios afectados, o residentes en ellos desde agosto de 1909.
Segundo—Todos los ciudadanos disfrutarán de iguales derechos civiles, religiosos, nacionales y políticos, sin distinción de nacimiento, raza, nacionalidad o religión.
“Tercero—Se garantizará el derecho a utilizar el idioma de cualquier minoría nacional en los negocios, las relaciones privadas, las reuniones públicas o