“El terror, como demostración de la voluntad y la fuerza de la clase trabajadora, está históricamente justificado, precisamente porque el proletariado pudo así quebrantar la voluntad política de la intelectualidad, pacificar a los profesionales de diversas categorías y labores, y subordinarlos gradualmente a sus propios fines dentro de los campos de sus especialidades.”14
El Times de Londres del 14 de noviembre de 1919 publicó una carta «enviada por un oficial británico en el sur de Rusia a su esposa» en la que se afirmaba que «la carta se publica exactamente tal como fue enviada, excepto que se han alterado los nombres y las fechas para que el escritor y su esposa no se vean en apuros».
El oficial le suplica a su esposa que haga todo lo posible por presentar ante el público británico la información que él le proporciona sobre las atrocidades cometidas por los bolcheviques, las cuales había presenciado él mismo mientras luchaba con el ejército del general Denikin.
«Los bolcheviques son unos demonios... Espero poder enviarte copias de 64 fotos oficiales tomadas por oficiales británicos en Odesa cuando la ciudad fue recuperada de los bolcheviques... Como ningún periódico quiere imprimirlas, sugiero que mandes a hacer copias. Si andamos muy justos de dinero, podrías pagarlas dejando de enviarme paquetes, o vendiendo mi daga caucásica, o mi libro persa, o algo así. Y sugiero que luego hagas con ellas lo que creas conveniente para darlas a conocer lo más posible. Su horror tal vez haga que la gente se dé cuenta. Tienen que darse cuenta. ¡Por Dios, ya se darán cuenta!
Muestran a hombres que han sido crucificados con la tortura del «guante humano». La víctima es crucificada, con clavos a través de los codos. Las manos se tratan con una solución que arruga la piel. Se corta la piel con una navaja, alrededor de la muñeca, y se desolla hasta que cuelga de las uñas de los dedos: el «guante humano».